El retrato del candidato en campaña política

El retrato es tu principal representante cuando no puedes llegar a todas las personas. ¿Dejarías que éste no fuera fiel a todo lo que tú y tu campaña significan?

Toda persona que haya participado en una campaña electoral sabrá que, por muy bien coordinado y aprovechado que esté el tiempo de campaña, nunca va a ser suficiente para hablar con todos los votantes.

Los días estiran sus horas y cada segundo cuenta para hacer prevalecer las ideas propias frente a las de nuestros contrincantes. Los candidatos y equipos de campaña reducen su tiempo de sueño para poder llegar al máximo de electores y mostrar en persona el proyecto de gobierno que defienden. Y no me refiero solo al qué proponen, si no también al quiénes son.

Aquí entra en juego la publicidad política y, en especial, el papel fundamental que juega el retrato fotográfico del candidato. Éste será la piedra angular de la comunicación visual, que trabajará 24 horas al día desde que empiece la contienda representando al aspirante. Su función principal, y que no se debe olvidar, será la de hacer reconocible el rostro de nuestro candidato y, en segundo lugar, y no menos importante, debe proyectar la presencia, actitud y voluntad digna del mejor evento de campaña. Veamos como trabajamos para lograrlo:

A veces, los mejores retratos para la campaña se obtienen en los eventos.

Lo natural primero. Hay que estudiar a la persona, ver como se comunica, cómo escucha y se relaciona con las demás personas. Eso nos aproximará al ambiente que debemos recrear en nuestra publicidad. Evitaremos crear un concepto de retrato muy alejado de la realidad de la persona y su mood personal. El estudio de la persona debe darnos un rango de posibilidades a la hora de trabajar el concepto creativo.

Debemos entender las necesidades estratégicas de la campaña. No sumará nada al proyecto tener al mejor fotógrafo, maquillador, estilista y vestuario sin una dirección creativa que responda a la estrategia escrita. No se trata sólo de captar el mejor perfil físico, se trata de ahorrarnos las famosas más de mil palabras con una sola imagen. De contar los matices de la campaña. De imprimirle el "cómo" a nuestro "quién". Asegúrate que todo el equipo involucrado estén en sintonía con la estrategia antes de que llegue el día de shooting.

El retrato, al igual que un logotipo, nunca vive solo. La o las imágenes finales seleccionadas y procesadas van a convivir con el arte definido para conformar cada una de las distintas piezas que narran la campaña, ya sea para medios tradicionales con toda su variedad de canales, o para espacios digitales. Es una tarea imprescindible definir el estilo y prever problemas. Debemos definir hasta el más mínimo detalle: ¿interior o exterior?, ¿qué expresión buscaremos?, ¿vamos a usar extras o props?, ¿qué vestuarios usaremos?, ¿postura?, ¿mirará directo a cámara o al horizonte?, ¿qué tipo de luz queremos?...

Pere Navarro, usó el retrato centrado en la mirada y el detalle del rostro, para transmitir naturalidad. Elecciones a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, 2012.

La luz es la base de la fotografía, y del uso de ella depende lo que transmite el retrato. Trabajar con un buen fotógrafo te ayudará a que tu iluminación, no solo coincida con la del arte propuesto, sino que además esté en sintonía con la expresión que buscamos en el rostro. Podríamos entrar en una interminable discusión sobre los detalles técnicos del fotografiado pero recuerda que el concepto manda en el set, con permiso de la estrategia.

Todos los shootings son distintos y nuestra experiencia nos dice que hay que estar dispuesto a cambiar de táctica para llegar al resultado deseado. Si alguno de los detalles que planificamos no sale como esperábamos, recuerda que los políticos no son modelos, hay que improvisar y por delante de todo hacer que el candidato se sienta cómodo frente a la cámara. El secreto para trabajar de cualquier retrato posado siempre radica en la química entre fotógrafo y candidato.

Photoshop... ¿sí o no? Rápidamente, diremos que sí, aunque con peros. Retocamos los retratos para reducir imperfecciones, enfatizar en las expresiones que buscamos y conseguir un rostro más armonioso. En política, el uso excesivo del retoque digital siempre levanta criticas entre los votantes. A pesar de que el baremo de aceptación puede variar de un país a otro, consideramos que la cantidad de retoque debe ser mínima y responder a criterios totalmente expresivos.

Dilma, protagonista central, con el acabado ya habitual en sus campañas, del dibujo hiperrealista.

Para finalizar, desmentiremos algunos de los falsos tópicos sobre la fotorgrafía política que hemos encontrado en los últimos años de trabajo.

1.- "No se debe cortar la cabeza". Falso, podemos usar este recurso para centrar la atención del espectador en la mirada. Hay distintas medidas para usar este recurso visual, desde un ligero recorte del pelo hasta el ejemplo extremo que vimos anteriormente de las elecciones catalanas.

2.- "Hay que rodearse de personas". Ni hablar, o por lo menos no lo recomendamos como pieza principal de campaña. Perderemos reconocimiento en nuestra pieza publicitaria y raramente conseguiremos el efecto deseado. Recordemos que la función principal del retrato es hacernos reconocibles, deferenciables.

3.- "Tienes que mirar directo a cámara". Depende. Como todos los recursos, esto se debe manejar con una finalidad o propósito. Si bien es cierto que conseguiremos mejor reconocimiento facial con alguien que nos mira directo a los ojos, puede que nuestro propósito comunicativo sea distinto.

Bush 2004, sencilla y clara gráfica basada en el retrato.

4.- "El rojo significa sangre, violencia, no es recomendable". Los colores generan asociaciones de ideas en nuestra percepción. Puede evocar amor, jovialidad, violencia, pasión, etcétera. El color influirá en la percepción final en combinación con otros elementos como expresión, gesto, ángulo, encuadre...

5.- "No hay que cruzar los brazos, te vuelve estático". Al igual que el color, el gesto no es factor determinante. En lenguaje no verbal cruzar los brazos creará una barrera con el interlocutor/espectador. Se puede trabajar para convertirlo en gesto reflexivo, mostrar seguridad o poder.

6.- "Los gestos conectan, te vuelven popular". No por mucho gesticular vas a conectar mejor con tu electorado. Debes comunicar sinceridad para generar credibilidad, no fuerces ni exageres: la gente desea verte tal como eres.

Merkel y su media sonrisa amable.

El retrato es y seguirá siendo el mejor representante cuando no puedas estar presente. Por lo tanto requiere un buen trabajo estratégico y de planificación que harán que ganes puntos frente a tus adversarios. Respira hondo, sonríe y como se dice en el medio: ¡enamora a la cámara!

Si quieres seguir viendo retratos políticos te sugerimos los que hace Platon, aquí

 


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